Con este título no pretendo polemizar ni entrar en debate sobre las nuevas tendencias en la economía colaborativa que han irrumpido con fuerza en el turismo y que ya están aquí para quedarse por tiempo indefinido. Lo que si me gustaría hacer es una reflexión honesta y sosegada de cómo esta nueva modalidad de intermediación y venta de alojamiento o servicio turístico puede llegar a afectar positiva o negativamente a nuestra industria madre.
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