La motivación, en apuros

¿Te ha ocurrido alguna vez que intentas trasmitir algo en lo que crees aun a sabiendas de que a muchas personas les cuesta creer en ello? A mí sí. Y es complicado. En una de mis clases sobre la atención al cliente y la forma en la que las empresas quieren adaptar sus estrategias de venta con un enfoque orientado al cliente, explicaba a los alumnos que a veces se olvida al protagonista principal, al cliente interno, es decir, al trabajador, ese que, si está motivado nos mostrará su mejor cara. 
 
Sin embargo, esto no siempre es así. El trabajador puede estar desmotivado y esto genera una mala imagen de cara al cliente. Una pregunta que le suelo hacer a los alumnos es la siguiente: “¿Te gustaría trabajar en lo que te gusta?” La respuesta es clara, se ríen e irónicamente replican que, en los tiempos que corren, han perdido la ilusión de desarrollar la profesión para la que se han formado. En aquel entonces lo entendía, pero tenía que defender la idea de la importancia de estar motivado en el puesto de trabajo. 
 
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