Cuando escuchamos la palabra “reputación”, aún teniendo una acepción positiva, nos viene a la mente una idea cuyo su significado es más negativo que positivo. Será por eso de la “mala reputación”. Si además la acompañamos del verbo “disputar”, aún el alcance tiene un sentido peyorativo en nuestras mentes y nuestra sociedad, claramente por la raíz “putativa” de ambos conceptos.
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