Comer ya no bien sino espectacular en los restaurantes hoteleros (y alojarse en ellos), es hoy un hecho. La apuesta por la evolución en este segmento es imparable.
El binomio turismo-gastronomía, clave de presente y futuro, hace que muchos hosteleros de Tenerife hagan hincapié en una restauración selectiva y diferenciada. En toda época, la restauración en los hoteles constituía un valor irrefutable para que el cliente se decantase por uno u otro sitio.
La alta cocina de hotel está en boga y hoy los hoteleros ven en ello una apuesta comercial estratégica. Existen no pocos ejemplos de la lucidez con la que han irrumpido chefs hoy en boca de todos: los hermanos Sergio y Javier Torres (Dos Cielos del hotel Me, Barcelona); o Rodrigo de la Calle, instalado en el céntrico Villamagna de Madrid, y Dani García, en su plaza inamovible de Marbella.
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