Cuando estaba pensando sobre el asunto que iba a abordar en esta ocasión en El blog de Ashotel no tenía muy claro el contenido hasta que tuve que analizar la viabilidad de un par de proyectos y me acorde de mi época de estudiante en el instituto (hace muchos años) y de una asignatura en particular, Filosofía. ¿Y qué tiene que ver la Filosofía con el análisis de un proyecto con vistas a obtener subvenciones y ayuda?
Pues que ambos aplican silogismos que, para aquellos que lo recuerden, son “una forma de razonamiento que consta de tres proposiciones, de modo que dos de ellas actúan como premisas, de las que deriva una tercera, que se considera la conclusión del razonamiento. Los términos de que constan las proposiciones (sujeto y predicado) están distribuidos de tal modo que las tres proposiciones tienen, tomados de dos en dos, un término común”.
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