Hace unos días comencé una nueva etapa. ¿Dónde? En la maravillosa isla de El Hierro. Entré en la clase, me presenté y nada más comenzar me preguntaron: “¿Y dónde estás viviendo?” Sin dudarlo respondí: “En el Paraíso”. Los rostros reflejaban sorpresa al oír mi respuesta. Y me volvieron a preguntar: “Pero… ¿dónde?” Y yo contesté: “en Echedo… un pequeño tesoro llamado Echedo”.
Entonces empecé a describir mis emociones y a argumentar mi respuesta. Cómo no voy a pensar que es un paraíso un lugar desde el que me asomo a la ventana y veo ese inmenso azul del mar con unas maravillosas vistas a tres de nuestras islas: La Palma, La Gomera y, al fondo, el Teide en mi querida isla de Tenerife. ¡Y si solo fuera eso…! Pero ahí no queda la cosa… Acompañando a esas maravillosas vistas, el silencio abrumador. Aunque te concentres en escuchar algo, lo único que tu oído es capaz de percibir es el sonido de las aves y poco más. Y qué decir de las noches… anocheceres mágicos que en muchos lugares del mundo ya no podemos disfrutar, debido a la contaminación lumínica y que aquí se disfruta todos los días. La única chispa de luz es la de las estrellas y la luna.
Puedes seguir leyendo AQUÍ
