Nuestros parques nacionales, ¿un lujo gratuito?

A finales del pasado año tuve la oportunidad de recorrer y conocer intensamente una buena parte de la costa oeste de Estados Unidos, donde la variedad de paisajes y diversidad de culturas es realmente sorprendente. Entre las innumerables experiencias vividas pudimos visitar varios parques nacionales y algunos parques especiales (estos últimos no gestionados por el Gobierno estadounidense, sino directamente por las comunidades indígenas “propietarias” del territorio, fundamentalmente los indios navajos).
 
El primer denominador común de todos estos parques, además de su indudable belleza natural, era que, en todas las entradas posibles, existía un control y una taquilla donde te cobraban el uso y disfrute del parque, con distintas modalidades y precios: pase anual, pase para siete días con vehículo y personas, entre otras fórmulas. Lo que más me sorprendió, además de la amabilidad de los rangers, encargados de darte la bienvenida y explicarte lo principal del lugar, era que todo el mundo pagaba serenamente el importe correspondiente. 
 
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