Recientemente apareció publicado en prensa el titular de si Canarias como destino turístico será o no capaz de retener los touroperadores que ahora nos contratan, así como los clientes denominados prestados, debido a la inestabilidad de destinos internacionales competidores con el nuestro. La verdad es que la pregunta flota en el aire desde hace años, desde que nuestro turismo necesariamente apalanca su éxito en parte en un porcentaje de estos turistas.
Pero la verdadera cuestión que cabe resaltar es la necesidad de retener al cliente e interiorizar dicha estrategia en la política de marketing de la empresa. Hoy quiero hacer hincapié en el hecho de que Canarias es conocida por atesorar un componente intangible único, sobre el cual, además, es el ingrediente básico de la arquitectura de la hospitalidad y sobre el que se construyen las relaciones en turismo, favoreciendo especialmente el desencadenar los motivadores de refuerzo que hacen de nuestra oferta un valor diferencial frente, incluso, a destinos peninsulares. Hablo de la sonrisa, de la calidez del canario, del sentido profundo de experimentar qué es vivir.
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