Se dice que fue el cocinero francés Michel Bras el impulsor de las flores comestibles en la alta cocina. Se trata de una tendencia que hasta hace unos años no estaba establecida firmemente en nuestras cocinas y, para su puesta en práctica, las pinzas son como el cuchillo cebollero: una herramienta fundamental y de precisión para la colocación de germinados, pétalos y flores.
Al igual que la moda de ropa, la cocina supone movimientos vanguardistas, tendencia e innovación. Personalmente creo que esta tendencia comienza como en su día lo hicieron las esferificaciones, el nitrógeno o el hielo seco. Son los clientes y la sociedad quienes determinan la duración de cada movimiento gastronómico que va naciendo.
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