Un asunto que hace tiempo me tiene preocupado, desde la perspectiva de gestión de equipos en el ámbito organizacional hotelero, es el desconocimiento de los factores externos y, no pocas veces, los internos. Cuanto más se deben dedicar esfuerzos a coordinar, motivar y hacer partícipe de los logros y necesidades de mejora de todos los involucrados, las energías se dedican a cuadrar numeraciones aleatorias y comunicarse con especialistas de la rama de la Administración y Finanzas. A veces, incluso, no encontramos medidas específicas ante clientes de diversas culturas, temporadas del año, gustos gastronómicos, menús acordes al sentido común, etcétera.
Definitivamente, un director de hotel debe ser un líder. Por un lado, un FACILITADOR, es decir, debe alentar el esfuerzo colectivo, el trabajo en equipo, la cohesión y la mejora de los conflictos interpersonales. Por otro lado, debe ser un MENTOR y mostrarse dispuesto a ayudar al personal, a sus empleados, trabajadores o, más concretamente, a los responsables directos de que el sector turístico canario funcione, o simplemente, que su hotel siga teniendo clientela la siguiente temporada.
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