Dedicado a la dirección hotelera, a la consultoría operacional y a la formación desde hace más de 20 años, he tenido la oportunidad de percibir, valorar, entender y gestionar distintos modelos de empresa, de propiedad, de equipos humanos y de estrategias, entre otros. Y, lo que creo más importante, desde “los dos lados de la barrera”, como se dice en términos taurinos.
Esta experiencia me ha permitido identificar primero y convencerme después de que la formación, siendo un elemento absolutamente vital en nuestro sector, se ve desde prismas muy dispares: desde la visión empresarial de “esto no sirve para nada” o “para qué formar a alguien si luego se va de la empresa y yo he perdido tiempo y dinero”, hasta “necesitamos personas implicadas y formadas” o “sin la formación no conseguiremos ser excelentes”. Aunque parezca mentira, aún abundan mucho más los primeros que los segundos, aun cuando se va cambiando poco a poco.
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