Puerto de la Cruz (3). La edad de oro del turismo victoriano

Me propongo hoy afrontar un tema espinoso de todo este análisis que vengo realizando sobre Puerto de la Cruz y no quiero herir sensibilidades ni que se me malinterprete. Comenté anteriormente que el pecado original de Puerto de la Cruz es haber querido ser un destino de sol y playa contando con poco sol y menos playa. Este argumento no tiene que ver con lo que esta ciudad tiene o no tiene. Sus condiciones climáticas, orográficas y paisajísticas son ciertamente excepcionales y su capacidad para atraer turistas está suficientemente acreditada. Pero no se trata de eso; en teoría cualquier lugar del mundo puede ofrecer un mix de recursos susceptible de atraer turistas; el problema está en cuántos turistas y de qué tipo van a buscar una experiencia en ese lugar.
 
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