Muchas son las anécdotas que un director o directora de hotel se encuentra durante el transcurso de su carrera profesional. La mayoría de los recuerdos terminan siendo positivos, aunque muchos de los sucesos acaecidos nos hicieran sudar la gota gorda. La mayoría de los directores en algún momento de su andadura ha pensado en escribir un libro de relatos, cuentos cortos o anécdotas tan divertidas como dramáticas y desastrosas, pero que al final se rememoran con una sonrisa y mucha emoción.
Tuve la gran fortuna de tener responsabilidades de dirección desde muy joven, y cada día lo recuerdo como una experiencia sumamente provechosa que me hizo forjarme muchísimo no sólo como profesional sino como persona. Sentir la responsabilidad sobre mis espaldas no fue tarea fácil, pero cada minuto era una gran oportunidad de aprendizaje y de experiencia que había que aprovechar al máximo. Mi suerte fue estar bajo la tutela de uno de los profesionales más íntegros, disciplinados, constantes, incansables e insaciables que he conocido en mi vida. Fue un largo reto, un sacrificio extremo y una bendición profesional.
Puedes seguir leyendo AQUÍ





















