Cuando hablamos de accesibilidad nos vienen a la mente rampas, ascensores, barandillas… Son las personas con discapacidades físicas las primeras que han logrado, gracias a los avances científicos y tecnológicos, romper con la exclusión y disfrutar de un turismo apto para todos. Nos encontramos en un momento donde la ciencia avanza a pasos agigantados, desarrollando sistemas y herramientas que permiten dar acceso a todos a los placeres que la vida nos ofrece.
Y entonces, ¿a qué nos referimos con gastronomía accesible? Quizás estemos hablando de la colocación de rampas de acceso en restaurantes o a la instalación de paneles inteligentes. Pero las barreras no acaban ahí. Existen personas que ven limitadas sus oportunidades de disfrutar de la gastronomía del lugar que visitan a causa de sus alergias y/o intolerancias alimentarias. Esta discapacidad les impide poder comer en cualquier establecimiento que se les antoje, ya que su salud y seguridad personal se ven amenazadas.
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