Muchas personas pueden comer una gran variedad de alimentos sin problemas. No obstante, en un alto porcentaje de la población, determinados alimentos o componentes de estos pueden provocar reacciones adversas que ponen en riesgo su salud. Estos episodios se conocen como alergias e intolerancias alimentarias. Si bien en España, Alemania o Reino Unido se manejan unas cifras de entre 3 y 4 millones de personas con al menos un tipo de alergia alimentaria, en el ámbito mundial se manejan cifras de entre 220 y 250 millones de personas, según la Word Allergy Organization.
Es en el turismo donde podemos observar la evidente exclusión de este segmento de la población en las alternativas que el mercado ofrece. Las personas que conviven a diario con estos problemas deben ser extremadamente cuidadosas con los alimentos que consumen. Esta situación se agrava cuando la combinamos con términos como ‘destino turístico’ o ‘gastronomía’. La responsabilidad de las empresas aumenta por la demanda de nuevos modos de actuación que este tipo de clientes requiere.
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