Son muchos los que aseguran que el Big Data ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una herramienta imprescindible, capaz de transformar el sector industrial, especialmente el turístico donde muchas empresas han llevado a cabo una importante inversión para recoger y analizar los datos de sus clientes con la mayor rapidez posible.
Seguro que muchos recuerdan esa película de Tom Cruise, Minority Report, en la que el protagonista pasaba delante de sofisticados carteles publicitarios que le reconocían y le hablaban directamente a él. Es un ejemplo (algo exagerado) que nos puede venir a la mente al referirnos al Big Data, esos enormes paquetes de información derivada del comportamiento de los usuarios en las compras de productos o servicios. La tecnología se acerca poco a poco a ese modelo de película con sistemas de reconocimiento facial que envían las ofertas al móvil y que apuntan a un nuevo debate en torno a la privacidad, pero que responde sobre todo a una demanda de información sobre el usuario. La industria turística es un ecosistema ideal para la captación y análisis de Big Data. Los usuarios ofrecen ya datos desde el momento de la compra que permiten conocer sus preferencias, y el aumento exponencial de operaciones a través de la Red multiplica los datos que podemos llegar a conocer de cada cliente. En su momento comentamos la importancia de páginas como TripAdvisor para la elección de hotel de los usuarios. La cuestión, por tanto, está en el conocimiento: ellos quieren saber más de sus destinos y las empresas deben saber más de sus clientes.
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