Hace un tiempo, en este mismo blog, la periodista Sol Rincón Borobia escribió un post sobre Mesa del Mar, ese barrio costero del municipio de Tacoronte, colindante con el barrio de pescadores de El Pris, y lugar en una época -recordada por fotos y algún que otro vídeo de mano- como zona turística de lujo para alemanes, suecos e ingleses y, cómo no, para los propios tacoronteros y para quienes pagaran por el acceso a La Mesa.
Más de 30 años hace que conozco y siento ese pequeño lugar de salitre y olas y nunca llegué a verlo tal y como los más viejos del lugar lo mencionaban: con el hotel Mar y Sol enlazando el muelle, la playa de La Arena y las palmeras rodeando al restaurante frente a la piscina natural y en conexión casi directa con otra zona de baño comúnmente denominada Piscina Azul. También recuerdo la familiar venta de doña Juana y la infinidad de productos que nos ofrecía durante todo el año y que ha permanecido décadas inmóvil como una anfitriona que no desfallece de su labor para todos y cada uno de los que se encuentran en sus dominios de suministros.
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