Nos parecía interesante inaugurar nuestra participación en un blog con estas características, útil, efectivo y cercano, con algo tan real como son las dificultades en la obtención de financiación para las empresas –no solo hoteleras– a la hora de llevar a cabo las inversiones que les gustaría.
Seguramente les sonará aquello de que no se deben dormir y aprovechar la buena situación de la que goza el sector, y por ende, las excelentes cifras de ventas y resultados actuales para anticiparse y llevar a cabo esas inversiones de reposicionamiento y/o remodelación de las instalaciones de las que no sólo somos conscientes, sino que estamos incluso obligados en algunos casos, tanto desde el punto de vista más formal/legal como para poder ser competitivos. Vale, es cierto, que levante la mano aquel gestor que reconoce que desde el punto de vista del negocio es el momento de invertir, pero que la baje ahora aquel que tras las primeras reflexiones y acercamientos se haya dado cuenta que no va a ser tan fácil contar con los medios para acometerlas. Si hiciéramos un recuento, ¿cuántas manos alzadas quedarían? Seguro que algunas, varias incluso si se trata de un día soleado y en el que somos optimistas tras mirar por la ventana de nuestras instalaciones con una ocupación casi al máximo. Ahora bien, ¿cuál es la realidad de aquellos que ya lo han intentado? Ciertamente, se dan dos realidades.
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